Topoi y Campos Tópicos. Para que tu texto encaje siempre en el contexto

Autor: Pierre-Yves Raccach y Marta Tordesillas

Resumen del Compendio de Lógica, Argumentación y Retórica

Editoral: Trotta

 

Preliminares

La búsqueda o la identificación de lugares comunes y su asociación a comportamientos humanos es uno de los objetivos e, incluso, desafíos en la historia del pensamiento, y en particular, del conocimiento y de la interacción discursiva.

Dicha búsqueda se puede emprender desde un punto de vista relacionado con el interés por el pensamiento/comportamiento humano o bien relacionado con el interés por la expresión (lógica o lingüística) del pensamiento. Ambas posiciones las podemos ver ya en Aristóteles.

Si vinculamos el topos al lugar común y lo contextualizamos en el marco de la argumentación, diremos que, según la primera posición aristotélica relativa a una concepción más retórica, el argumento se manifiesta siempre como la unidad del logos, el ethos y el pathoses decir que en él se aúnan razón, hábito y emoción, mientras que en la propuesta aristotélica más tardía y que está vinculada a la formulación más analítica, el argumento retórico se describe como una forma de demostración logicolingüística, que deja a un lado el ethos y el pathos, privilegiando el logos.

Los conceptos de argumentación y topos van tomando más importancia a lo largo del tiempo, sobre todo en el desarrollo como base científica para la teorización lingüística. Es lo referente a la llamada teoría de la argumentación en la lengua, que se concibe a partir de un tipo específico de fundamentación semántica, de base inicialmente argumentativa y, más adelante, tópica.

El concepto de topos (Ducrot, 1987) ha constituido uno de los desarrollos más significativos para el estudio de los aspectos semánticos de las lenguas.

Es esencial para la fundación de la semántica tomar en consideración el hecho de que, a pesar de que los sentidos sean entidades privadas, la manera en que las unidades de lengua constriñen la construcción de sentidos no ha de ser privada.

Las constricciones que las unidades lingüísticas imponen a la construcción de sentido son continuamente adquiridas por los niños de forma natural. Por tanto, podemos caracterizar a la semántica no como la «ciencia del sentido», sino como la ciencia de las constricciones que las unidades de las lenguas imponen a la construcción de sentido de los enunciados que utilizan dichas unidades.

Además, ya no será necesario eliminar, de dicha noción de sentido, los rasgos subjetivos: las relaciones entre entidades subjetivas no han de ser todas subjetivas.

Por tanto:

a.  la lengua, y en particular, las palabras dan instrucciones para la comprensión o la interpretación de los enunciados: aunque las interpretaciones sean privadas, las instrucciones dependen sólo de la lengua y no de las intenciones ode las creencias de los hablantes, por lo que todo enunciado es susceptible de ofrecer las claves para determinar un sentido.

b. Una parte de estas instrucciones consiste en constricciones.

  1. sobre los puntos de vista u orientaciones argumentativas que resultan de la comprensión de los enunciados y también.

  2. sobre aquellos necesarios para poder interpretar los enunciados

c. la descripción semántica de las lenguas ha de poner de manifiesto estas constricciones, específicas a cada lengua y que, por lo tanto, han de estudiarse de manera comparativa.

 

Topoi, argumentación y puntos de vista

Se trata de las constricciones sobre los puntos de vista relacionadas con los enunciados y, de manera particular, sobre las orientaciones argumentativas de dichos enunciados. La semántica describe la contribución de las frases a la construcción del sentido y, claro está, las orientaciones argumentativas son propiedades de los enunciados y dependen de las situaciones, de las creencias y de las intenciones.

Lo que se pretende describir en la semántica no son las orientaciones mismas, sino algunas constricciones sobre las orientaciones.

Si bien es cierto que no todos los enunciados constituyen argumentaciones; todas las frases, sin ninguna excepción, pueden utilizarse para formular un enunciado argumentativo. Esta propiedad es empírica en todas las lenguas. La descripción semántica de las frases da cuenta de las constricciones sobre los puntos de vista implicados en sus enunciados.

Los puntos de vista por definición son subjetivos y no se entiende por qué ni cómo podrían caber en una descripción científica, Lo mismo podría decirse del sentido, entendido como resultado de la interpretación de de un enunciado.

Ahora bien, el hecho de que algunas entidades sean subjetivas no implica que las relaciones entre dichas entidades tengan que serlo: las relaciones entre los puntos de y entre los sentidos podrían ser objetivadas a pesar de que lo que relacionan dichas relaciones no pueda serlo.

 

Los topoi como abstracciones sobre garantes argumentativos           

Cuando un enunciado E se presenta como destinado a sugerir la conclusión C, lo hace en virtud de un garante, presentado como general y compartido por la totalidad de los interlocutores.

Los garantes argumentativos, en principio, no deberían interesar al lingüista: son creencias características de una sociedad, o, más específicamente, de un grupo social, y, como tales, su estudio no pertenece a la lingüística. Sin embargo, la organización de estos garantes y, de modo particular, la manera de categorizarlos para que los segmentos lingüísticos puedan constreñir su uso, sí pertenece al dominio de estudio de la semántica.

La categoría de todos los garantes que relacionan los mismos campos en la misma dirección se llama topos; los campos relacionados por un topos se llaman campos tópicos. Dadas las propiedades de los garantes, los topoi, que son categorías de formas de garantes, son reglas de inferencia graduales, presentadas por los enunciados como generales y compartidas. Los topoi, por ser relaciones entre campos graduales, poseen diversas características interesantes.

Aquí, distinguiremos dos aspectos del modo en que los topoi constriñen las orientaciones argumentativas de sus enunciados: los aspectos relativos a descripción de los conectores y operadores y los aspectos relativos a la descripción del resto del léxico.

Cuando un enunciado E se presenta como destinado a sugerir la conclusión C, lo hace en virtud de un topos, cuya formal general es:

     // cuanto más (o menos) P, más (o menos) Q//

El campo tópico de la izquierda (P) se llama antecedente del topos, y el de la derecha (Q), el consecuente. Cabe insistir en el hecho de que los topoi no son enunciados de una lengua, sino herramientas descriptivas para dichos enunciados.

Una vez descrito el sentido de los enunciados a través de tales topoi es posible formular una descripción semántica de los conectores y operadores con efectos sobre la orientación argumentativa: dicha descripción se formula en términos de constricciones sobre los topoi utilizables.

El estudio semántico de la argumentación

Hasta los años 80, la mayor parte de la investigación sobre la argumentación lingüística se refería a las articulaciones, marcas de encadenamientos, huellas de los razonamientos implícitos de los sujetos hablantes. Incluso los trabajos de Ducrot (1980) y sus seguidores se centraban fundamentalmente en las articulaciones, por lo que la semántica de la argumentación era una «macro-semántica», y dado el interés existente sobre todo en estas marcas de la actividad de inferencia, la proximidad de esta concepción de la semántica con la pragmática bastaba para que la amalgama entre ambas fuera inevitable. Pero otros trabajos posteriores (Raccah, 1987; Tordesillas, 1995), centrados en la descripción del léxico revelan el papel esencial que las relaciones argumentativas desempeñan en la construcción de sentido.

Las hipótesis de los marcos teóricos inspirados en la Argumentación en la lengua no imponen un enfoque exclusivamente pragmático. Permiten un tratamiento semántico profundo de la argumentación, a condición de prestar cierta atención a los fenómenos léxicos. La argumentatividad de un enunciado, simple, complejo o compuesto, no puede determinarse solo a través de la semántica, ya que la orientación argumentativa depende de los topoi efectivamente utilizados en la enunciación.

Dichos topoi reflejan al mismo tiempo las creencias y las intenciones de los locutores, y por ende, no pueden determinarse solo por medio del análisis de la frase. Las palabras elegidas limitan los topoi posibles, o dicho de otro modo, los topoi que se quieren utilizar limitan la elección de las palabras. No cualquier topos puede asociarse a cualquier frase.

El estudio lingüístico de la argumentación no puede limitarse al análisis de los morfemas utilizados para articular los argumentos y las conclusiones. No debe ocultar un segundo aspecto: la (sub)determinación de los topoi, asociada al léxico, durante la construcción de las frases.

Por otro lado, la descripción del léxico requiere necesita una conceptualización de la noción de punto de vista en la que nos pueden ayudar los campos tópicos.

 

Definición del concepto de Campo Tópico                                                                

Un campo tópico es, en líneas generales, una «forma de ver» una entidad, una : esto es, por otro campo tópico. Por tanto, podemos representar un campo tópico como una cadena de campos tópicos colocados unos dentro de otros, de modo que cada campo tópico se caracteriza, por una parte, por un campo conceptual (la entidad, la propiedad o la relación), y por otra, por el campo tópico que contiene, el cual a su vez se caracteriza por un campo conceptual y por el campo tópico que contiene, y así sucesivamente hasta un campo tópico elemental. Este ultimo, al ser un principio de valoración básico (en positivo o negativo), introduce una graduación en el campo tópico que lo contiene.

De este modo, llegamos a la siguiente definición recursiva:

La pareja (X,Y) es un campo tópico únicamente si se respeta una de las dos condiciones siguientes:

i. X es un campo conceptual e Y es un valor (bien o mal) o

ii. X es un campo conceptual e Y es un campo tópico.

Esta definición permite construir cadenas crecientes de campos tópicos elementales, que contengan una valoración: el principio de graduación introducido por la valoración contenida en el campo tópico elemental repercute sobre la totalidad del campo tópico que lo contiene.  Esto es lo que permite considerar un campo tópico, no solo como una forma de ver un campo conceptual, sino también como un principio de graduación para otros campos tópicos.

 

Campos lógicos léxicos

T // cuanto más rico es uno, más feliz es //

 

Al oponerse T (topos), el proverbio no informa de que la propiedad de ser rico no implica la de ser feliz: se opone a argumentaciones que usarían la riqueza de uno como argumento a favor de la idea de ser feliz.

 

Opone dos puntos de vista sobre el ser humano: uno que se deprende del juicio de riqueza y el otro, que se desprende del juicio de felicidad, puntos de vista que el topos T, en cambio, relaciona de forma positiva. El proverbio nos dice que lo que se quería llamar «felicidad», si es derivado de la riqueza, no se debería llamar «felicidad»; o dicho de otro modo, lo que se quería llamar «riqueza», si conduce a la felicidad, no se debería llamar «riqueza».

Así, el antecedente del topos T, el campo tópico de la riqueza, es una manera de ver la posesión: como fuente de poder.

CT_riqueza = <POSESIÓN, CT_poder>

donde POSESIÓN es el campo conceptual de la posesión y CT_poder es el campo tópico del poder.

A su vez:

CT_poder = <CAPACIDAD DE ACCIÓN, valor>

Si el último punto de vista es positivo, el juicio sobre el poder será positivo (rasgo ideológico característico de un ejecutivo) y será negativo en caso contrario (rasgo ideológico característico de un anarquista) y su reparticion ideológica coincidirà en ambos casos, con la repaertición ideológica del campo poder.

CT_riqueza = <POSESIÓN, <CAPACIDAD DE ACCIÓN, valor>>

Estas dos propiedades son:

a) A cualquier campo tópico se le puede asociar, de manera única, un topos que lo caracteriza completamente.

b) Un campo tópico puede constreñir otro campo tópico: entrando en su cadena definitoria (como en el caso de CT_poder, respecto a CT_riqueza).

Gracias a la propiedad a, sabemos que, para describir las palabras en términos de constricciones sobre los topoi que sus enunciados pueden inducir, basta con poder describirlas en términos de constricciones sobre campos tópicos. Y, gracias a la propiedad b, sabemos que para describir las palabras en términos de constricciones sobre campos tópicos, basta incluir campos tópicos en su descripción.

  • A cada campo tópico CT (=<CC,CT’>) le corresponde un topos, asociado a el canónicamente: se trata de la pareja //CT,CT’//.
  • A cada palabra se asocia uno o varios campos tópicos. Existen dos maneras (combinables) de asociar varios campos tópicos a una sola palabra.
    1. Los diferentes campos se asocian conjuntamente a una palabra: el significado de la palabra integra estos diferentes campos tópicos; los encadenamientos pueden concernir uno solo de estos campos, pero también pueden integrar varios campos.
    2. Los campos se excluyen unos a otros: la palabra es argumentativamente ambigua, fenómeno que se produce con bastante frecuencia, incluso en el caso de palabras informativamente no-ambiguas. Es el caso de palabras como tibio que se pueden asociar tanto al campo del calor («Esta cerveza está tibia») como al del frío («Este café está tibio»).

Un campo tópico asociado a una palabra se denomina léxico. Un topos léxico asociado a una palabra es el topos canónicamente asociado a un campo tópico intrínseco a dicha palabra.

¿Qué es una proposición?

Autor: Xavier de Donato
Resumen de la entrada en el Compendio de Lógica, Argumentación y Retórica.
Editorial Trotta

Según la concepción más extendida una proposición es una entidad abstracta, extralinguística, independiente de la mente, portadora primaria de verdad o falsedad,y que proporciona el significado de las oraciones declarativas del lenguaje.

En la Edad Media, propositio, denotaba una oración susceptible de ser verdadera o falsa, y traducía la palabra griega «protasis», usada por Aristóteles en el sentido de «logos afirmativo o negativo de algo acerca de algo».

Después de la Edad Media, se continúo usando para referirse a la entidad lingüística consistente en la expresión hablada o escrita en un juicio. Al igual que Frege posteriormente, Bolzano concibió las proposiciones como complejos constituidos por entidades abstractas, independientes de la mente. El significado del término proposición como entidad abstracta independiente del lenguaje que es expresado por un enunciado aparece en textos de Frege. Husserl, Russell y Moore, si bien es verdad que coexistió con el significado de proposición como «secuencia de palabras».

Frege y Russell abordaron el problema de la estructura y unidad de la proposición, con soluciones que, de un modo u otro, están presupuestas en los actuales tratamientos. Un pensamiento fregeano (una proposición, en nuestros términos) es el sentido expresable por una oración: un objeto estructurado, funcionalmente compuesto por los sentidos correspondientes a las partes sub-oracionales, y que determina la referencia de la oración, es decir, su valor de verdad.

En Russell (1903), una proposición es también una entidad estructurada, pero no consta de recursos fregeanos. Un proposición consta de dos tipos de constituyentes (o «términos»).

i)  objetos o cosas físicas, designados por los nombres propios.

ii) conceptos (propiedades o relaciones) designados por todas las otras palabras.

Dos proposiciones distintas pueden tener los mismos constituyentes. Si una proposición consta de tres términos, dos objetos y una cierta relación, como Russell distingue entre una relación «en sí misma» y una «relación que relaciona», la identidad de la proposición no depende de la presencia independiente de esos tres términos, sino del modo en que la relación conecta ambos objetos, de su efectivo papel relacional -como «relación que relaciona»- dentro de la proposición.

Russell (1919) parece definir «proposición» como lo creído cuando se cree algo verdadero o falso, y asume que la referencia de nuestras creencias consiste en hechos.

La concepción russeliana de la proposición ha sido recientemente recuperada por S. Soames y N. Salmon, quienes proponen tratar las proposiciones como n-tuplas ordenadas.

Así, la proposición correspondiente a la oración «Juan ama a María» se representa como la tupla <<j,m>,A>, donde «j» está por «Juan», «m» por «María» y «A» por «amar a». Soames y Salmon elaboran una semántica formal para las proposiciones, asignando tuplas ordenadas (o proposiciones estructuradas) a oraciones del lenguaje natural, y definiendo, para proposiciones estructuradas, el predicado de «ser verdadero en una circunstancia dada«.

Según otra concepción muy distinta, las proposiciones son, algo no estructurado. Una forma clásica de entenderlas fue como funciones de mundos posibles a valores de verdad o incluso como clases de mundos posibles.

G. Bealer (1998) ha desarrollado un enfoque algebraico según el cuál:

i) Las proposiciones son entidades simples no estructuradas.

ii) a cada proposición se le puede asociar un árbol que muestra cómo aquella es el resultado de aplicar operaciones lógicas a individuos, propiedades, relaciones e incluso otras proposiciones.

iii) los valores semánticos de los componentes de la oración expresiva de una determinada proposición no constituyen parte de la proposición misma.

Según un enfoque tradicional, las proposiciones son los objetos abstractos con los cuales un sujeto entraría en relación con el encontrarse en algunos de los estados mentales llamados actitud proposicional, expresados a través de verbos como «creer», «desear», «saber», etc..

De ahí que las proposiciones también se puedan considerar como los referentes de las clausulas completivas «que…», de un verbo de actitud proposicional. Ahora bien, cuando dicha idea se combina con otra idea tradicional, según la cual las proposiciones son l0 significado por las oraciones y se individúan por sus valores de verdad, surgen algunos problemas.

Horwich (1990) arguye que suponer que la existencia de proposiciones es necesario para explicar ciertas propiedades lógicas de las atribuciones de creencia y para dar cuenta de nuestra práctica en hacer tales atribuciones, sin por ello tener que responder a la cuestión del estatuto del estatuto ontológico de las proposiciones. Más recientemente, Bealer (1993) ha propuesto un argumento modal en favor de la existencia de proposiciones, uniendo a la teoría algebraica antes citada una teoría de los modos de presentación «no platónicos».

¿Qué leer? TU Cerebro Creativo

¿Que tienen de diferente las personas creativas?

Cuantas vece habré escuchado yo eso de….»perdone pero es que yo no soy creativo». Parece como si eso de ser creativo fuera monopolio de unos «frikies» con camiseta de las agencias de publicidad, o más bien de alguien tipo de sabio loco e incomprendido descubridor del último decimal del número Pi.

Yo no me creo nada de todo eso. Yo creo que todos, de un modo más o menos desarrollado somos creativos. Afirmo esto, después de haber leído una obra muy importante para mi: «TU Cerebro Creativo» de Shelley Carson publicado por Editorial Profit ( traducido de la Harvard Medical School).

Tenemos la tendencia natural a concebir las cosas en blanco o en negro, olvidando los grises y los claroscuros. En definitiva, los matices que dotan de flexibilidad a nuestra propia vida. De eso básicamente, va esta obra; tomando como excusa la Neurociencia pero va de matices y de flexibilidad, la flexilidad innata que nos da la neuroplasticidad cerebral.

Carson sostiene que el cerebro tiene varios estados, o mejor dicho puede adoptar 7 tipos de actitudes a través de las cuáles podemos aprovechar todo el potencial que tiene nuestra mente.

Todos somos creativos, pero a veces nos obcecamos en una idea concreta, nos bloqueamos, etc…y caemos en el error de no darnos cuenta. ¿No nos ha pasado alguna vez en la que nos ha venido una idea genial mientras paseábamos por la calle o nos estábamos duchando? Si ese no es el momento que «toca». Qué cosas !!

Los 7 estados que define Carson crean un acrónimo (que definen el modelo CREATES). Estos son:

1) Actitud de Conexión  (C): Entramos en un estado de atención descentrado que nos permite ver las conexiones existentes entre objetos o conceptos dispares por naturaleza.

2) Actitud de Razonamiento  (R): Es el estado de planificación intencionada, donde queda incluida toda la actividad mental diaria que dirigimos de forma consciente.

3) Actitud de Visualización («Envision»  E): Conseguimos ver y manipular objetos con nuestro ojo «mental».

4) Actitud de Absorción (A): Abrimos nuestra mente a nuevas experiencias e ideas. Todo nos fascina y atrae nuestra atención.

5) Actitud de Transformación (T): Somos muy conscientes de nuestra persona y nos sentimos insatisfechos, acongojados incluso. Podemos usar esa energía en algo creativo, y transformar el estado de ánimo en algo concreto.

6) Actitud de Evaluación (E): Juzgamos conscientemente el valor de ideas, conceptos, productos, conductas o individuos.Ese ojo «crítico» de la actividad mental.

7) Actitud de Fluidez («Stream»  S): Nuestros pensamientos y actos empiezan a fluir en una secuencia armónica y constante, casi como si estuvieran orquestados por fuerzas externas.

Además de explicar la neuroanatomía de cada una de estas actitudes, el libro contiene un test de autoconocimiento que nos permite conocer hasta que punto tenemos desarrollada cada una de estas actitudes cerebrales. Una serie serie de ejercicios nos ayudan a desarrollar de un modo consciente cada una de estas actitudes a nuestra conveniencia.

Simplemente, brillante. «Hasta un troglodita podría hacerlo» (Shelley Carson).

TUS PALABRAS MODIFICAN TU BIOLOGÍA….Y LA DE LOS DEMÁS

Nuestras palabras tienen una fuerte influencia en los demás. Es ciertamente curioso ver el efecto positivo que tienen una palabras agradables en el otro, ¿verdad? Por el contrario, qué devastadoras pueden llegar a ser unas palabras cuando el contenido de las mismas lleva parejo un mensaje negativo que nos hace imaginar situaciones de dificultad. El efecto lo conocemos, ¿pero cuál es la causa?

Esas emociones que producen las palabras, tanto las unas como las otras, vienen producidas por un cambio en la estructura de las proteínas de nuestro organismo. Pura biología. Pero vamos por partes.

Uno de los primeros autores que conocí que trataba el asunto fue el sociólogo y Doctor en filosofía chileno Rafael Echevarría, quién acuñó el término que da título a una de sus obras fundamentales: La Ontología del Lenguaje, dando a su vez nombre al Coaching Ontológico. Lo que él denomina el “cambio de observador” se centra en cómo a través de las distinciones del lenguaje (el significado que le damos a cada palabra o grupos de palabras), cambiamos nuestra percepción de una misma realidad. A través de preguntas, de tipos de conversaciones, podemos hacer que una persona cambie la idea que tenía previamente al respecto de algo.

Que su “realidad” cambie a otra “realidad”.

Esta subjetividad confirma el hecho de que las cosas no son tales de forma tan absoluta como a veces creemos, sino que son la representación que cada uno de nosotros hacemos de ellas.

El ser lingüístico de Echevarría se estructura en tres dimensiones: El pensamiento (donde reside el lenguaje en esencia), la emoción (que viene producida por ese determinado lenguaje) y el cuerpo (o lo que es lo mismo, la fisiología que nos produce esa emoción). Por tanto, un lenguaje puede llevar a la acción (“lo voy a conseguir”) o a la parálisis (“no puedo”).

Como dice el propio Echevarría: “Toda conversación conlleva el potencial de la conversión, de la transformación personal”.

Si bien la argumentación de la obra de Echevarría es un tanto retórica (yo diría que incluso es aristotélica y tan filosófica que al profano le cuesta seguirla), le falta una base neurocientífica en su argumentación que la sustente. Se basa en una clara evidencia empírica (que ni el mismo David Hume podría refutar), pero que suple con un grado de argumentación mayúsculo.

Mi curiosidad de coach no me dejó satisfecho y seguí buscando en dos líneas. Por un lado, desde la escucha atenta de las inquietudes de mis alumnos, la de esos “aventajados” ansiosos por saber más y que son un estímulo intelectual de un valor incalculable con sus preguntas “a priori” imposibles de responder. Por otro lado, la búsqueda de obras que le dieran base científica a todo ello.

Jordi (uno de mis alumnos) me lanzó la pregunta que abrió la puerta a un campo lleno de respuestas. Hoy en día me parecen evidentes pero en ese momento no era tal mi grado de entendimiento del tema. “Si Echevarría habla de la conversación como base de la transformación personal, y eso es lenguaje…¿porqué no buscar lo que etimológicamente es una conversación?” Y así lo hice.

Conversación: “Versar (dar muchos giros, cambiar) en una reunión (-con) con un efecto o acción determinados (-tio)”.

Eso me permitió plantearme el asunto desde otra perspectiva.

Versar (Pensamiento..el QUÉ), con (el otro necesario para una conversación..el QUIÉN) y el efecto transformador o no (el CÓMO). Todo eso coincidía con las tres dimensiones de Echevarría: Lenguaje, Emoción y Cuerpo.

Y de nuevo la pregunta ¿Cómo estructura todo esto cada uno de nosotros a nivel biológico?

Decía Krishnamurti que “el maestro aparece cuando el alumno está preparado”. Un cierto tiempo más tarde encontré dos obras que me ayudaron a darle el soporte científico que me faltaba.

La primera de esas obras es “Neurociencia y Conducta” de Eric Kandel que contiene un capítulo maravilloso que trata de forma exclusiva sobre el cerebro lingüístico. Ya sabemos que el Sistema Nervioso recibe información a través de los sentidos, y en función de cómo interpreta esa información que recibe decide (de forma consciente o no) dar una respuesta a lo que el entorno le “dice”. El área que decide darle un cierto significado es la llamada área de Wernicke (área 22 de Broadman) dentro del lóbulo temporal de la corteza cerebral (la parte más evolucionada de nuestro cerebro), esa que nos hace seres “racionales”.

Con ese mensaje recibido e interpretado el cerebro da una respuesta. Ya sea con la boca abierta o cerrada emitimos un mensaje verbal como respuesta a esa información, porque lo sepamos o no, el cerebro está todo el día hablando. Incluso cuando dormimos el sabio subconsciente se encarga de ordenar todos los aprendizajes del día a modo de mensajes. La zona encargada de dar esa respuesta es la llamada área de Broca (las áreas 44 y 45 de Broadman dentro de la corteza motora). Curiosamente es en esta área donde se encuentran una neuronas muy especiales llamadas neuronas “espejo”, llamadas así porque se despiertan de forma casi automática anticipándose a las intenciones de los demás y en las que parece reside gran parte de la empatía. Esto me respondía parte de la ecuación: el VERSAR, el QUÉ.

En la misma obra trata sobre el Sistema Límbico o Cerebro Mamífero que se centra en gran parte en la gestión de las emociones. El también llamado Cerebro Químico. Ya tenía el QUIÉN.

El tercer factor se describe a través del llamado Cerebro Reptiliano o Cerebro Triúno basado en las respuestas más instintivas del tallo cerebral y el cerebelo. Tenía el CÓMO y se cerraba el círculo.

Lenguaje, intención y empatía están muy cerca, tanto en nuestro día a día como morfológica y fisiológicamente.

Es apasionante, ¿verdad?¿Cómo puede ser que todo esto se ponga en marcha con tanta precisión? ¿Cómo procesamos tanta información y de forma tan ordenada?

La otra obra que recomiendo es La Biología de la Creencia, del biólogo molecular americano Bruce Lipton, que es sin duda, una de mis obras de cabecera.

Es muy impactante el descubrir que todas nuestras creencias están insertadas en nuestro cuerpo a través de proteínas en el interior de nuestras células. También que las células aprenden de forma constante y que podemos re-programar nuestro interior a través del lenguaje, cambiando nuestra percepción consciente de la realidad. El cuerpo acaba haciendo el resto a través de esas proteínas inquietas que están en un constante movimiento de aprendizaje para leer con el mayor grado de detalle posible el contexto en el que se encuentra el mensaje, con la sana intención de interpretarlo con el mayor grado de precisión posible.

Rafael Echevarría lo anticipó pero Lipton lo confirma de un modo tan simple y llano que invita a recibirlo sin cortapisas. Lipton utiliza un sinfín de metáforas, algo que le da un toque “popular” a un asunto que de entrada podría parecer más peliagudo. O lo que es lo mismo: hablar de la membrana celular como si se tratara de un bocadillo de pan de molde en el que en su interior (entre las dos rebanadas que son los dos lados de la membrana celular) hay una capa de mantequilla (y que esa grasa sea la mielina que protege a los axones, las prolongaciones y ramificaciones de las neuronas a través de las cuáles se transmite la electricidad entre ellas). Esa capa impermeable cubierta de grasa, se abre para permitir la entrada de neurotransmisores en función de lo que el cerebro procese como la respuesta necesaria según el entorno (el canal de iones de neurotransmisores es como el tubo de plástico de un bolígrafo).

La parte más interesante en mi opinión es el foco en el aprendizaje. Para Lipton no somos seres humanos; somos comunidades de células que conviven y aprenden entre sí en el anhelo de buscar y encontrar un óptimo entre el equilibrio y el desequilibrio de fuerzas entre todas las interacciones de esas células. Y el lenguaje es, claro está, una pieza fundamental de todo ello.

Si no conseguimos el equilibrio enfermamos. La enfermedad es un síntoma de que el organismo carece de la suficiente fuerza y coherencia como para poder gestionar todo lo que el ambiente le muestra y sucumbe a las circunstancias.

Si el equilibrio persiste crecemos y no nos ponemos enfermos. Simplemente, estamos hechos para crecer, reproducirnos, crear cosas…pero somos seres emocionales con una química que en apariencia parece perfecta pero no lo es. En ocasiones nuestras emociones, nos producen quiebres y disgustos que paran ese equilibrio y crecimiento por la búsqueda de un entendimiento que todavía no ha llegado. Ya lo decía Blas Pascal: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”.

Dicho de otro modo, tenemos dos “modos”: el modo protección (para cuando percibimos el entorno como un problema) y el modo de expansión (para cuando todo funciona con normalidad). Parecía que las palabras eran solo palabras pero ya vemos que no, pueden tener la fuerza del mejor analgésico o la fuerza devastadora del arma más destructiva.

Es el entorno (lo estudia la epigenética) lo que hace que procesemos unas proteínas u otras para responder al contexto. Cuanto más complejo sea este, deberemos gestionar más “porquería”, que a veces incorporaremos a nuestro organismo sin querer por falta de recursos y aprendizajes previos adecuados. Lo haremos como necesidad de responder del mejor modo posible a lo externo. El lenguaje, los olores, los colores, las experiencias….todo se incorpora en las proteínas para bien y para mal. La ventaja es que en el momento que aceptamos eso, que “declaramos” que no sabemos de algo, nuestro organismo es tan sabio que nos permite transformar ese anhelo previo difícil y doloroso en aprendizaje, y por tanto, en crecimiento.

Nuestras creencias limitadoras fruto de experiencias difíciles del pasado (que no hemos sido capaces de incorporar como un aprendizaje y en ocasiones grabamos como un trauma) se fijan al cuerpo y nos paralizan. Si proyectamos esos miedos a los demás, lo que conseguiremos es que tengan esos miedos, los nuestros.

Nuestras proteínas (complejos entramados de aminoácidos en cadenas como si de collares de cuentas se tratara) consiguen hacernos creer que porque un intento fallido lo fue, lo fue por las circunstancias y no por falta de aprendizajes o de recursos, o de una mala combinación de los ingredientes…haciendo que los intentos futuros se conviertan en intentos fallidos antes siquiera de intentarlos. Tomemos conciencia de ello y cambiemos la combinación de los ingredientes porque es posible que algo cambie; quizás lo fundamental.

En conclusión, vigila lo que dices porque sin duda lo que dices es siempre de vital importancia, tanto para ti como para los demás. Tu biología y la de los demás están en juego.

¿Qué hay detrás del Seleccionador Agresivo?

La Entrevista de Selección y el Carácter

Es clave para poder superar con éxito un Proceso de Selección, y en especial, la Entrevista que no perdamos de vista lo esencial: debemos conseguir que el Seleccionador piense después de la Entrevista que somos el candidato más interesante de todos.

Si el Candidato puede tener miedo a no ser el escogido para el puesto, el Seleccionador tiene también miedo a equivocarse. Si el Candidato no es capaz de comunicar su oferta de Valor con firmeza y tranquilidad lo que conseguirá es que las dudas del Seleccionador se dispararen; y eso pasará en virtud de los filtros de percepción del Seleccionador.

Eneatipo 8 por Ana Roldán El Seleccionador Agresivo se correlaciona con la Eneatipo 8 del Eneagrama; un perfil especialmente visceral que concentra esa visceralidad en la propia visceralidad; mostrando un comportamiento y una comunicación especialmente físicas y emocionales.

 

 

 

El Eneagrama y los Mecanismos de Defensa

Existen una serie de Mecanismos de Defensa que hacen que las personas distorsionemos nuestra percepción de la realidad; eso hace que en muchas ocasiones la Comunicación no fluya como deseamos. El Eneagrama nos ayuda a entenderlo mejor.

Las personas con un perfil de carácter más Intelectual (o Mental) se centran de forma prioritaria en la información. Todo lo referente a las emociones y la visceralidad les cuesta más de gestionar.

Las personas con un perfil de carácter más Emocional se centran de forma prioritaria en las relaciones. Todo lo referente a la información y la visceralidad les cuesta más de gestionar.

Las personas con un perfil de carácter más Visceral (o de Acción) se centran de forma prioritaria en la resolución. Todo lo referente a la información y las emociones les cuesta más de gestionar.

 

Modo de Comunicarse del Entrevistador Agresivo

 

Forma de hablar

»Enérgico y autoritario.

»Punto de vista global y estratégico.

»Afirmaciones pensadas para estructurar o controlar una situación.

»Se impacienta con los detalles.

»Eleva la intensidad del lenguaje hasta que consigue hacer reaccionar a la otra persona.

»Demuestra el enfado abiertamente.

»Puede usar un lenguaje grosero o chistes obscenos.

»A veces resulta extremadamente lacónico.

»Culpa a los demás si siente que lo han cogido en falta.

 

Lenguaje Corporal

»Presencia física imponente, incluso cuando guarda silencio.

»Modula la voz para conseguir el máximo efecto.

»Empleo un rotundo lenguaje no verbal.

 

Puntos Ciegos

»Mucha gente, y no solo las personas tímidas, se sienten intimidadas por ellos y pueden no darse cuenta.

»Poseen una energía mucho más fuerte de lo que creen, incluso cuando se contienen.

»Nadie más es capaz de formarse una idea de conjunto con tanta rapidez como ellos.

»En ocasiones, cuando ellos no se dan cuenta, queda patente su vulnerabilidad.

 

Filtros que distorsionan la percepción

»Proteger a quienes según el Seleccionador lo necesitan de verdad.

»La debilidad ajena le disgusta. Es su forma inconsciente de negar su propia vulnerabilidad. Desdeña tanto a la persona como a su mensaje.

»El deseo de dominar la situación por lo que la sinceridad del otro es fundamental.

»El miedo a cargar con la culpa.

 

Gestión de la comunicación con un Seleccionador Agresivo (Eneatipo 8)

¿Qué deberías hacer?

»Es muy importante ser directo y sincero, evitando un lenguaje que pudiera ser percibido como acusatorio.

»Debemos escuchar la intensidad de sus sentimientos pero sin mostrar debilidad o inseguridad.

»Cuando el Seleccionador Agresivo se siente presionado, es aún más sensible a la franqueza y la sinceridad, como si poseyera una antena capaz de percibir instintivamente la honradez y la integridad del otro.

»Cuando empieza a expresar su ira, es mejor no interrumpirlo hasta que haya dado rienda suelta a toda su furia, pues sólo así consigue liberar la ira de su cuerpo.

»Una vez se siente liberado, el Seleccionador Agresivo está más dispuesto a escuchar de un modo más asertivo, dado que su Mecanismo de Defensa está menos activo.

»La clave principal de la Gestión de la Comunicación con un Seleccionador Agresivo es la de diferenciar que la conducta observable en él, responde a patrones propios de una persona de tendencia visceral, y que en muchas ocasiones no le permiten expresar lo que objetivamente es necesario para resolver con calma una situación específica.

»Descubrir las NECESIDADES REALES que quedan ocultas detrás de los COMPORTAMIENTOS son la base fundamental sobre la que construir el guión sobre el que estructurar el discurso con el Seleccionador