¿Qué es una proposición?

Autor: Xavier de Donato
Resumen de la entrada en el Compendio de Lógica, Argumentación y Retórica.
Editorial Trotta

Según la concepción más extendida una proposición es una entidad abstracta, extralinguística, independiente de la mente, portadora primaria de verdad o falsedad,y que proporciona el significado de las oraciones declarativas del lenguaje.

En la Edad Media, propositio, denotaba una oración susceptible de ser verdadera o falsa, y traducía la palabra griega «protasis», usada por Aristóteles en el sentido de «logos afirmativo o negativo de algo acerca de algo».

Después de la Edad Media, se continúo usando para referirse a la entidad lingüística consistente en la expresión hablada o escrita en un juicio. Al igual que Frege posteriormente, Bolzano concibió las proposiciones como complejos constituidos por entidades abstractas, independientes de la mente. El significado del término proposición como entidad abstracta independiente del lenguaje que es expresado por un enunciado aparece en textos de Frege. Husserl, Russell y Moore, si bien es verdad que coexistió con el significado de proposición como «secuencia de palabras».

Frege y Russell abordaron el problema de la estructura y unidad de la proposición, con soluciones que, de un modo u otro, están presupuestas en los actuales tratamientos. Un pensamiento fregeano (una proposición, en nuestros términos) es el sentido expresable por una oración: un objeto estructurado, funcionalmente compuesto por los sentidos correspondientes a las partes sub-oracionales, y que determina la referencia de la oración, es decir, su valor de verdad.

En Russell (1903), una proposición es también una entidad estructurada, pero no consta de recursos fregeanos. Un proposición consta de dos tipos de constituyentes (o «términos»).

i)  objetos o cosas físicas, designados por los nombres propios.

ii) conceptos (propiedades o relaciones) designados por todas las otras palabras.

Dos proposiciones distintas pueden tener los mismos constituyentes. Si una proposición consta de tres términos, dos objetos y una cierta relación, como Russell distingue entre una relación «en sí misma» y una «relación que relaciona», la identidad de la proposición no depende de la presencia independiente de esos tres términos, sino del modo en que la relación conecta ambos objetos, de su efectivo papel relacional -como «relación que relaciona»- dentro de la proposición.

Russell (1919) parece definir «proposición» como lo creído cuando se cree algo verdadero o falso, y asume que la referencia de nuestras creencias consiste en hechos.

La concepción russeliana de la proposición ha sido recientemente recuperada por S. Soames y N. Salmon, quienes proponen tratar las proposiciones como n-tuplas ordenadas.

Así, la proposición correspondiente a la oración «Juan ama a María» se representa como la tupla <<j,m>,A>, donde «j» está por «Juan», «m» por «María» y «A» por «amar a». Soames y Salmon elaboran una semántica formal para las proposiciones, asignando tuplas ordenadas (o proposiciones estructuradas) a oraciones del lenguaje natural, y definiendo, para proposiciones estructuradas, el predicado de «ser verdadero en una circunstancia dada«.

Según otra concepción muy distinta, las proposiciones son, algo no estructurado. Una forma clásica de entenderlas fue como funciones de mundos posibles a valores de verdad o incluso como clases de mundos posibles.

G. Bealer (1998) ha desarrollado un enfoque algebraico según el cuál:

i) Las proposiciones son entidades simples no estructuradas.

ii) a cada proposición se le puede asociar un árbol que muestra cómo aquella es el resultado de aplicar operaciones lógicas a individuos, propiedades, relaciones e incluso otras proposiciones.

iii) los valores semánticos de los componentes de la oración expresiva de una determinada proposición no constituyen parte de la proposición misma.

Según un enfoque tradicional, las proposiciones son los objetos abstractos con los cuales un sujeto entraría en relación con el encontrarse en algunos de los estados mentales llamados actitud proposicional, expresados a través de verbos como «creer», «desear», «saber», etc..

De ahí que las proposiciones también se puedan considerar como los referentes de las clausulas completivas «que…», de un verbo de actitud proposicional. Ahora bien, cuando dicha idea se combina con otra idea tradicional, según la cual las proposiciones son l0 significado por las oraciones y se individúan por sus valores de verdad, surgen algunos problemas.

Horwich (1990) arguye que suponer que la existencia de proposiciones es necesario para explicar ciertas propiedades lógicas de las atribuciones de creencia y para dar cuenta de nuestra práctica en hacer tales atribuciones, sin por ello tener que responder a la cuestión del estatuto del estatuto ontológico de las proposiciones. Más recientemente, Bealer (1993) ha propuesto un argumento modal en favor de la existencia de proposiciones, uniendo a la teoría algebraica antes citada una teoría de los modos de presentación «no platónicos».

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